El reto de proteger la biodiversidad

 

Xabier Ezeizabarrena- Email: xabi.ezeiza@icagi.net

La Biodiversidad o diversidad biológica representa la variedad de seres vivos existentes a lo largo y ancho del planeta. Este concepto no se limita a cada uno de los seres vivos, si no que incluye todo el cúmulo de interacciones entre los propios seres vivos así como con el entorno en su conjunto. Por tanto, el presente y futuro de la biodiversidad se va a ver profundamente influenciado por el devenir de otros impactos ambientales derivados del cambio climático, la protección de los mares y sus pesquerías, el mantenimiento de los acuíferos y reservas de agua e, incluso, las diferentes políticas ambientales desarrolladas en cada momento.

 La riqueza de la biodiversidad del planeta es de tal magnitud que, pese al retroceso constante de la misma, no existe todavía un censo real de las especies que habitan en el planeta. La estimación científica habla de un arco de especies de tres a cien millones, si bien no se han llegado a censar ni siquiera los dos millones de especies de seres vivos en la actualidad. De modo que junto a los océanos, la biodiversidad es la otra gran desconocida de nuestro planeta con todo lo que ello implica desde el punto de vista de su protección, del desarrollo científico, de los programas médicos y de investigación así como de las posibilidades de obtención de patentes o productos farmacológicos en el ámbito médico y/o científico en general y los derechos de propiedad intelectual sobre los mismos.

 Mientras tanto, si la tasa básica de extinción de especies venía a ser de una especie al año, en la actualidad la ONU estima que dicha tasa se ha multiplicado por mil. Lógicamente, este proceso de retroceso no es casualpues tiene su origen en el crecimiento exponencial de la demanda humana de alimentos, agua, materias primas, energía. Existe una profusa normativa al respecto que, sin embargo, no ha logrado detener o mitigar el rumbo de paulatina pérdida de la biodiversidad global, partiendo de la Convención de Diversidad Biológica de 1992 firmada con motivo de la Cumbre de Río. Una vez más, la letra de la ley o el Derecho Internacional no se aplican en la práctica con la misma facilidad con la que el papel aguanta sus dictados.

 Lo crucial en este contexto es ser conscientes de la dependencia real del ser humano de otras especies que, en muchos casos, se encuentran en peligro de extinción. La propia naturaleza y sus seres vivos son los que producen la oxigenación de la atmósfera, la purificación de las aguas o la fijación del nitrógeno. Tanto o más sucede para el reciclaje de nutrientes y residuos o la polinización de los cultivos. Sin naturaleza y seres vivos tampoco sería posible la fotosíntesis, lo cual interviene directamente en la producción del oxígeno necesario para que podamos respirar. En suma, nuestra dependencia de la riqueza biológica es de tal magnitud que acaba por resultar llamativo el nivel de irresponsabilidad planetaria reinante en relación con la protección de esta riqueza.

En realidad, como en otros contextos de reflexión, no hemos terminado de otorgar un valor ambiental, económico o social real a la diversidad biológica en sí misma considerada y más allá del valor pecuniario que se pueda otorgar a sus aplicaciones económicas directas, farmacéuticas, medicinales o de otra índole. Esto implica que la utilidad propia y real de la diversidad biológica acaba siendo dependiente o función de sus utilidades indirectas.

En el ecosistema natural no existen elementos aislados o ajenos a los procesos de relación constante. El ecosistema funciona como un todo interdependiente. Esa interdependencia lo es también con los seres humanos y con el entorno, de modo que los impactos producidos en cada elemento de la biodiversidad van a producir, igualmente, reacciones en el entorno, en otros elementos de la biosfera e, incluso, en las condiciones de vida de los seres humanos. Tales impactos pueden ser, en ocasiones, minúsculos, pero su acumulación en el tiempo o la acumulación de sus propias magnitudes pueden agravar la propia realidad de los mismos y su relación directa con el ecosistema en su conjunto.

La eliminación de una determinada especie pueda afectar de manera importante a todo un ecosistema. Un ejemplo significativo se produjo en 1977 en Bangladesh, cuyo gobierno advirtió la oportunidad comercial y gastronómica de comercializar sus ranas en Europa. Esto produjo un descenso radical de la población de ranas, llegándose a un descenso de las mismas en un 60%. El impacto fue terriblemente negativo a nivel local pues las ranas, además de comer insectos, evitan la propagación de enfermedades y plagas tropicales y fertilizan naturalmente los arrozales. Con el descenso de la población de ranas, Bangladesh tuvo que importar fertilizantes e insecticidas de forma masiva con el impacto económico, ambiental y social que ello supone. Por lo tanto, la protección y conservación de la diversidad biológica no es una opción estética o de marketing comercial verde. Supone, casi siempre, una necesidad derivada de la propia naturaleza de los ecosistemas y sus relaciones. Es una opción de vida natural que afectará a la propia subsistencia de otras especies y de sus ecosistemas.

Igualmente, implicará la necesidad de adoptar toda otra serie de decisiones con contenido económico o social real derivadas de la consideración de la diversidad biológica como una riqueza conformada por bienes naturales que, en general, son insustituibles. Es decir, en su inmensa mayoría el hombre es incapaz, a día de hoy, de producir bienes alternativos que puedan realizar tales funciones de manera natural y mucho menos hacerlo a costes económicos razonables. Por tanto, dar un valor ecológico, social y también económico a la biodiversidad es una tarea imprescindible.

Vuelve a ser necesario un esfuerzo en la internalización de los costes ambientales, en este caso de los recursos que componen la diversidad biológica. Tanto en el sentido positivo de conocer su valor real desde el punto de vista ambiental, como en el sentido inverso, para conocer el coste económico y social de aquellas decisiones que faciliten su eventual desaparición o deterioro. De este modo sería posible obtener un retrato real, con contenido económico, antes de la toma de decisiones que afecten a la biodiversidad y a sus economías de escala. En un cómputo riguroso de esa naturaleza, el valor de la biodiversidad sacrificada o exportada es tan ingente que su conservación se hace imprescindible. En el caso de Bangladesh en 1977, no tanto por el valor concreto de las ranas, si no más bien por las consecuencias de una decisión que implique prescindir de ellas allí donde eran imprescindibles para la vida e incluso para ciclos vitales básicos que afectan a miles de seres humanos, desde una perspectiva de salud pública.

En este contexto, los datos científicos avalados por la ONU siguen siendo elocuentes. Así, en 2005 el Plan de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó una evaluación de los ecosistemas mundiales cuyos datos, resumidamente, no dejan lugar a demasiadas dudas:

a)        Un tercio de los anfibios y un quinto de los mamíferos del planeta se encuentran amenazados de extinción.

b)        Un 90% de los grandes peces predadores de los océanos han desaparecido coincidiendo con el auge de la pesca de arrastre industrial.

c)        Desde 1945 se ha dedicado más suelo a la agricultura que en la totalidad de los Siglos XVIII y XIX.

d)        Desde 1985 hasta hoy, los suelos del planeta han recibido más de la mitad de los fertilizantes nitrogenados sintéticos utilizados desde el año de su descubrimiento en 1913.

 En resumen, la biodiversidad constituye una riqueza de valor incalculable cuya protección es imprescindible en clave de sostenibilidad, no sólo por el valor específico de cada especie de flora y fauna, si no también, porque nuestra supervivencia como especie depende directa o indirectamente de la propia biodiversidad.

Advertisement

One thought on “El reto de proteger la biodiversidad

  1. Pingback: 46 nuevas especies animales descubiertas en Surinam

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Connecting to %s